El Talmud

El Talmud (התלמוד) es una obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias. El Talmud se caracteriza por preservar la multiplicidad de opiniones a través de un estilo de escritura asociativo, mayormente en forma de preguntas, producto de un proceso de escritura grupal, a veces contradictorio.

Esta es la definición que encuentro en la red de este libro, también he encontrado la siguiente información y es que el Talmud se divide en dos partes fundamentales, la conocida como Mishná y la Guemará o explicación de la anterior.

Esto es a grosso modo de lo que va el Talmud explicado para no judíos. Pero… ¿ a qué viene esto?. Pues viene a que hace unos días, la semana pasada,  haciendo zapping me encntré con un reportaje en la 2 en el que trataban de este asunto, incluso creo que el video que he colgado es el mismo (completo) que estaban proyectando en la televisión.

La verdad es que este tipo de reportajes me resultan atractivos pues me permiten conocer y entender un poco más y mejor los temas tratados, en este caso una parte importante del judaismo. Pero lo que me preocupa y el reportaje no me lo descubre, es ese movimiento reiterado de quienes leen el Talmud, esos movimientos sistemáticos hacia adelante y hacia atrás que podemos ver tanto en adultos como en niños, como diría cierto impresentable elogiado por la central lechera, ¿por qué?.

Me puse en contacto con un amigo que profesa esa religión y se lo pregunté pero no me supo dar una respuesta a mi pregunta si bien es cierto que me contó algunas cosas interesantes y que yo le agradezco.

He observado que ese tipo de movimientos también  se dan en otras religiones, quizá no tan exagerados, pero también se dan, incluso en el cristianismo. Movimientos similares observé en uno de los monjes del Monasterio de Leyre tanto el verano pasado como este último y lo hacía mientras rezaban unos salmos, unos rezos que suelen hacer en la capilla del monasterio.

Así que aquí os dejo mi pregunta, ¿alguien sabría darme una explicación?.

The title page of the first volume of nineteen, an edition of the complete Talmud published in Munich- Heidelberg in 1948, only three years after the Holocaust, by the Rabbinic Organization in the American sector "with the aid of the American Military Command and the American Jewish Joint Distribution Committee in Germany." It is appropriately dedicated to the "United States Army," which provided the opportunity and the means for its publication. At the bottom of the page is a depiction of a Nazi slave labor camp flanked by barbed wire; above are the palm trees and the landscape of the Holy Land. The legend reads: "From bondage to freedom; from deep darkness to a great light" (Hebraic Section, Library of Congress Photo).

Me ha servido para ilustrar el escrito las explicaciones encontradas aquí y aquí, la foto es de aquí.

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Acerca de jonkepa

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10 respuestas a El Talmud

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Mi Señor jonkepa,
    Si no entiendo mal su pregunta se refiere a “ese movimiento reiterado de quienes leen el Talmud, esos movimientos sistemáticos hacia adelante y hacia atrás que podemos ver tanto en adultos como en niños ¿por qué?… ¿por qué? ¿por qué?”

    En el vídeo alojado en youtube insertado por usted, en la 3ª parte, segundo 8 nos explica: “según la anatomía talmúdica, las oscilaciones favorecen a la vez la concentración y la memorización; en un sentido las válvulas se abren, en el otro se cierran; en un sentido la compresión se activa, en el otro la memorización.”
    Como no entiendo si su pregunta va con segundas (talmúdicas) le refiero a esta otra explicación, que pretendiendo concretizar sobre la causa de las inclinaciones repetitivas, eleva su razón a la alabanza de los huesos, que de nuevo en retórica pregunta se preguntan: “Para concretizar también de éste modo nuestra alabanza a Hashem , con todos nuestros miembros , tal como lo enuncia el versículo de Tehilim …Todos mis huesos dirán – ” ¡ Hashem ! ” ¿ Quién es como Tú ?”

    Suyo, Z+—–

    • jonkepa dijo:

      Sr. de la Vega.
      No va con segundas, estas cosas de la religión son muy series y se merecen todos mis respetos, sea la religión que sea y más en este caso que tengo amigos, virtuales, que son judíos. Otra cosa son mis opiniones personales respecto a las políticas del gobierno de turno en Israel.

      Efectivamente mis tiros, o mi pregunta va por ahí, si tenían alguna explicación esos movimientos hacia adelante y hacia atrás y es que a mi no me acaban de convencer esas explicaciones que Ud. me dice.
      Solo puse un video del total de 6 para no cansar a nadie con su visualización, el que tuviera interés en ver todo el programa solo tenía que seguirlo en Youtube.
      Recuerdo que vi el programa en televisión pero ya estaba empezado y no escuché lo que Ud. me dice; no obstante es una explicación que no me acaba de convencer porque he visto esos movimientos, como ya he citado, tanto en rezos islámicos como en rezos cristianos.
      En cualquier caso le agradezco su explicación.
      Un saludo.

  3. Mi Señor jonkepa,

    Puesto que no existe interés “pilpul” en su pregunta, y mi respuesta no puede reposar en la certeza, solo puedo reconocer mi ignorancia en catalogar la proporción de alabanza o calidad de ayuda concentración-memorística que se componen en el balanceado rito de lectura.

    Sin embargo, la explicación del vídeo que extraje en mi anterior comentario, parece que concuerda con la referida por el autor Hebe Tizio (Barcelona), en un texto “Saber leer, aprender a leer” presentado en la Universidad de Deusto en 2005, donde menciona en un apartado que “Podemos decir que cada soporte de lectura, que cada objeto, compromete el cuerpo de una manera diferente. La lectura memorística del texto sagrado en las madrazas implica el movimiento de balanceo”.
    fuente: http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/article.php?art=217&pub=5&rev=30&idsubarea=2

    Saludos y Suyo, Z+—–

    • jonkepa dijo:

      Hola nuevamente Z+—

      No se exactamente el significado de “pilpul” aunque me lo imagino. He leido el enlace que me ha facilitado y en concreto esa frase donde se habla de las “madrazas”, lástima que aquí el autor caiga en el mismo error en el que cae la mayoría de la gente. Hay escuelas coránicas en el mundo musulmán pero una madrasa ( المـدرسـة) que no madraza es simplemente una escuela ya sea coránica o no. Lo que en castellano llamamos escuela, en árabe se llama madrasa (المـدرسـة). En fin son cosas que se saben después de haber estudiado la lengua árabe varios años.
      Precisamente en el mundo musulmán también observé esos balanceos y también entre cristianos como ya dije en el escrito.
      No obstante en el mundo musulmán tienen la costumbre de rezar en lengua árabe, dicen que lo hacen para que el Corán no se corrompa, y muchos de los que rezan en árabe se aprenden los rezos de memoria pues no todos ellos hablan árabe. En Indonesia sin ir más lejos son musulmanes y hablan otras lenguas, incluso he llegado a conocer conversos al Islam que rezaban en árabe sin saber lo que decían pero estos no se balanceaban.

      En cualquier caso vuelvo a agradecerle sus comentarios ya que me han sido de gran utilidad. Espero verle, es un decir, de nuevo por aquí.

      Saludos.

      • jonkepa dijo:

        Pues estaba yo equivocado con eso del “pilpul“(פלפול ), así que aquí cuelgo de que se trata para que otros lo puedan saber también.

        La voz pilpul proviene de pilpel, que quiere decir picante.

        Por pilpul se conoce uno de los métodos empleados por los estudiosos talmúdicos para tratar de reencontrar el conocimiento, o de descubrir atisbos de verdad.

        ¿En qué consiste este método?
        Consiste en examinar todos los argumentos pensables, tanto los pro como los contra, en procura de hallar argumentos lógicos para los preceptos.
        Para esto se desmenuza y analiza cada parte del objeto a considerar (por ejemplo una sentencia de la Torá), se despeja el sentido correcto de cada vocablo, letras, espacio; y luego se reintegra el objeto a su estado original dotándolo de un sustrato probable y razonable.
        Luego, se examina el objeto en relación a su contexto, y si se halla que el análisis de lo particular no coincide con el campo que lo rodea, entonces se retoma el análisis.
        Más adelante, cuando lo particular y lo contextual halla contenido, se examina en relación a sentencias similares en otras partes de la Torá, para verificar la consistencia de lo que se presume haber hallado como conocimiento.
        Cuando se cree haber despejado definitivamente el conocimiento; entonces se parte de cero, se retorna al análisis particular de la sentencia, pero ahora desde la perspectiva antitética. Y así se continúa el proceso hasta saciar todas las posibles argumentaciones.

        Paralelamente a la búsqueda de la verdad compartida, se entrena el talento intelectual del estudioso, motivándolo a indagar sin aferrarse a ideas preconcebidas, ni a la fe ciega que asfixia el pensamiento y mata la pureza del sentimiento.
        Evidentemente que se aprecia y respeta absolutamente lo que proviene como Tradición emanada de Dios, recibida por Moshé, trasmitida a sus discípulos y así sucesivamente, de grandes maestros a grandes alumnos (que algún día serían grandes maestros) durante generaciones sin número.
        Pero, los sabios pilpulistas no se detienen a asentir a todo, enceguecerse a todo, omitir las aparentes contradicciones entre posturas legales de los maestros; pues saben y reconocen que la Torá es perfecta, pero el hombre no lo es. Por lo cual, para reencontrar la pureza de la Revelación, es preciso confrontar las exposiciones que se han recibido de la misma, y de-velar la verdad que está ocultada en lo que el alumno manifiesta haber aprendido de su maestro. Así que, no existe Tradición versus Pilpul, sino complementariedad de ambos, prevaleciendo siempre el respeto y estricta fideldad hacia lo que proviene del Eterno. (Note que como hemos dicho, que el pilpul se emplea para dilucidar aspectos legales, pero no como método de interpretación comprensiva de la Torá).
        También es el método para des-cubrir lo más apropiado de aquello que no fuera revelado, puesto que a la búsqueda de la mejor ley es menester no anquilosarse en la versión del más afamado, poderoso o tenido por superior.

        Es, sin dudas, un método dialéctico llevado al extremo, pues cada cuestión es picante, motivo de diálogo de contrapartes en busca de construir una realidad mejor.
        Y es, indudablemente, uno de los más exquisitos procedimientos para que el judío y el judaísmo no se petrifique en la vaciedad de la fe, o en la vanidad de la moda pasajera y superficial; sino que viva, crezca y esté pleno de contenidos vitales.

        Usted me pide algún ejemplo, y hay varios, pero resultarían tediosos y extensos para el lector no entrenado; por lo cual abreviaré uno clásico.

        Hay una mishná (Baba Metzia 1:1) que expresa: “Dos que aferran un manto, y uno dice ‘Yo lo encontré’, y el otro dice ‘Yo lo encontré’; el primero dice ‘Me pertenece todo a mí’, y el otro dice ‘Me pertenece todo a mí’; y cada cual jura que no menos de la mitad es de su propiedad, entonces ellos pueden dividirse entre sí el manto”.

        Así está expuesta la ley.
        ¿La comprende usted perfectamente, no?
        Dos que disputan por un mismo manto, que lo aferran, y que cada cual insiste en que es de su propiedad. Solamente cuando juran que no menos de la mitad es de su propiedad, es que se reparte entre ambos.
        ¿Tal es lo que se comprende de la lectura llana (no pilpulista) de la ley, no?
        Pues, veamos como toma la Guemará (los estudios rabínicos referidos a la mishná) esta ley, y qué implicaciones y derivaciones encuentra.

        En la Guemará se nos explica que: “¿Acaso es necesario el uso de las dos expresiones “‘Yo lo encontré'”; y “‘Me pertenece todo a mí'”? ¿No es obvio, pues si uno insiste en que lo ha encontrado, está reconociendo que es su posesión?”
        Luego de algunos intentos de demostrar que una sola de las sentencias es insuficiente, se llega a la conclusión de que la mishná está determinando acerca de dos casos diferentes: el primero es cuando se ha encontrado la prenda, y ambas personas reclaman haberla encontrado. El segundo caso, la prenda ha sido adquirida por compra, y cada cual reclama su propiedad a partir de la compra.
        Entonces la Guemará continúa hallando explicación de porqué el mismo reglamento se aplica a ambos casos.
        Para pasar luego a preguntar si no era suficiente con dar uno de los casos, y a partir de éste derivar la ley para el otro.
        Tras lo cual se encuentra que ambos modos de adquisición (hallazgo y compra) son sustancialmente diferentes, y que si se hubiera omitido mencionar uno de los casos, no se hubiera podido derivar la ley a partir del que fuera sentenciado.
        Luego se toma el aspecto del juramento que hace cada uno, y comienzan a derivar en ese sentido el debate, y ya no en el de los modos de adquisición y posesión.
        Y de allí surgen comparaciones con otras leyes, en otros sitios, acerca de juramentos.
        Estas exposiciones se continúan hasta que finalmente se adopta una resolución consensuada, que explica y aclara los fundamentos de la ley en cuestión, sus alcances, y derivados.

        Como verá, los sabios del Talmud no se quedan con la letra disecada, sino que investigan y analizan hasta las últimas consecuencias, y cuando se supone que han alcanzado finisterre, continúan el análisis minucioso y saludable (no confundir con la pérdida de tiempo de los debates bizantinos).

        La fuente es esta.

  4. Mi Señor jonkepa,
    Aquí tiene el enlace y la respuesta dada al balanceo referido, por parte del rabino Yehuda Ribco http://serjudio.com/rap1401_1451/rap1427.htm

    “Los motivos y razones son variados para este movimiento cadencioso de vaivén son variados, digamos algunos:

    1. Está escrito: “Todos mis huesos dirán: ”Oh el Eterno, ¿quién hay como Tú?…” (Tehilim / Salmos 35:10). Por lo tanto, al momento de compenetrarse en la comunicación con el Eterno, hasta los huesos (el cuerpo entero) quiere ponerse a alabar, de modo tal que el cuerpo salta, bailotea, se estremece en júbilo de glorificación.

    2. El reconocerse en Presencia del Eterno, voluntariamente abriéndose por completo ante Él, es algo que produce un escalofrío (en aquel que es sincero en su rezo), por lo cual el organismo tiene una necesidad (fisiológica) de descarga energética, que se traduce en el zarandeo corporal.

    3. El mecerse es rítmico, lo que induce a abstraerse de las interferencias, y concentrarse en el ritmo del rezo, de la comunicación con Dios. Es una especie de mantra corporal.

    4. Es un acto reflejo de descarga nerviosa, tal como los que intranquilamente brincan en cualquier otra circunstancia estresante.

    5.El movimiento mantiene a la persona apartada de la modorra, que es contraria a rezar con empeño y sentido.

    6. En la antigüedad los libros eran escasos, por lo que muchas personas debían compartir el mismo libro, al mismo tiempo. Eso producía la necesidad de estar meciéndose constantemente, para aproximarse al libro para leer y alejarse para que otro pudiera acercarse. Con el paso de las generaciones, se impregnó el movimiento como costumbre atávica y desconectada de su primordial origen.

    7. Por último, y para no cansar con explicaciones alternativas o complementarias, le voy a pedir que tome en sus manos un libro, y comience a leer de él mientras se mece, para adelante y para atrás. Pruebe este ejercicio algunas veces, y sea consciente de usted mismo. Luego cuénteme que es lo que siente.”

    Z+—–

    • jonkepa dijo:

      Gracias nuevamente.
      Precisamente en esa web he aprendido muchas cosas acerca de los judíos, de hecho lo del “pilpul” lo saqué de ahí, excepto su escritura en hebreo, ¿no será Ud. judío por casualidad?, solo es curiosidad.

      Saludos.

  5. Mi Señor jonkepa,

    No soy judío, me bautizaron como cristiano católico apostólico y romano, pero fue tan casual como nacer en España y en una familia como la media en un país de mayoría católica, es decir pura estadística asociada al lugar de nacimiento y árbol genealógico.

    Pero en mi caso, no tengo ningún respeto a las religiones e iglesias y sí todo el respeto a las personas, su cultura y sus creencias.
    Respeto los procesos de razonamiento, narrativa o expresión lírica de ser humano, también cuando estos se aplican a las creencias o desde la creencia, por eso que, el Talmud me resulta fascinante, como por ejemplo me lo resultan los escritos de San Agustín de Hipona, la poética y mística de Ibn Arabí, y la mitología olímpica griega, por no salir del Mediterráneo.

    Si hoy hubiésemos descubierto el Pacífico y me encontrase como en el siglo XVI cuando eran habituales en muchas islas melanésicas y polinésicas los ritos de antropofagia, como en otras muchas partes del mundo; no podría asumir respeto por la antropofagia y personalmente lucharía contra su práctica; aunque desde el respeto a las personas, para contextualizar sus creencias y cultura en el proceder de ese modo, porque seguro que no se llegan a esas prácticas para hacer insostenible la convivencia entre humanos, sino para ordenarla en función de su historia, sus necesidades y de su entorno.

    Igualmente no tengo respeto a religión o iglesia alguna, ya que me parecen, entre otras muchas definiciones un modo de control social y emocional contrario a mis principios. Sin embargo, respeto a las personas que son creyentes, las respeto y hago el esfuerzo por contextualizar su necesidad como creyentes y lo que eso implica, así como su cultura mística, e intento buscar en sus religiones esencias rescatables para mí, más allá de la fe, ritos y prácticas, y donde buscar convivencia y mejorarme, abstrayendo todo lo que de razonamiento, conocimiento y humanidad, ofrecieron u ofrecen al mundo.

    Un saludo y Suyo, Z+—–

    • jonkepa dijo:

      Lo de preguntárselo era por pura curiosidad, una vez me hicieron la misma pregunta en otro escrito que tengo sobre la menorá, por lo que veo ambos fuimos educados en la misma fe y tenemos una opinión similar acerca de las religiones. Otra cosa es que ambos respetemos, creo que lo hacemos, las creencias y prácticas religiosas de las persona siempre y cuando no invadan nuestra propia intimidad, al menos así opino yo.
      Tan tarde como el pasado lunes haciendo las cmpras en uno de los Carrefour que hay cerca de casa vimos a unas chicas musulmanas y le comentaba a mi esposa que no acabo de entender como pueden ir tan tapadas estando en occidente. Conozco la razón por la que lo hacen, no olvidemos que me he criado en un país islámico, pero no lo entiendo aunque no me importa que lo hagan, allá ellas con el calor que hace en verano.

      Gracias por comentar y vuelva siempre que lo desee en este o en cualquiera de mis otros blogs.

      Saludos.

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