Paella valenciana

Resultado final.

Hace algún tiempo y a raíz de una discusión con una persona con la que acabé por acabar cualquier relación dado su comportamiento, que desilusión me llevé con esta persona, publiqué un artículo con la receta y elaboración de este plato típica y genuinamente valenciano que tiene múltiples variantes. Para ilustrarlo me hice, debidamente enlazado, con un lugar que lo tenía francamente bien ilustrado pero no le hizo ninguna gracia al dueño llegando a amenazarme con acciones judiciales en lugar de pedir con buenos modos una rectificación o cambio como sí han hecho otros que se hayan considerado perjudicados. Donde hay, hay y donde no pues no. El caso es que me vi obligado a eliminar el artículo casi en su totalidad.

Aquí vamos a hacer la paella, sirve como paellero o como asador según convenga.

A pesar de ello siempre tuve la idea de colgar nuevamente el escrito debidamente ilustrado y así será a partir de este escrito donde las fotos, todas las fotos, son de mi propiedad, las hice yo mientras el cocinero iba cocinando la paella. La paella está cocinada en mi casa del pueblo, un pequeño pueblo de Castilla La Mancha donde hoy deben estar felices pues son las fiestas patronales del pueblo (este año no podemos ir pero hoy comeremos gazpacho al estilo manchego en mi casa de Valencia) y además ayer ganó el Real Madrid del que son la mayoría de vecinos del pueblo; en el pueblo vecino (Fuentealbilla) deben estar muy tristes.

Leña. ¿Habrá bastante?. Ahi hay aproximadamente 4.500 Kilos.

Aprovechamos esta paella para invitar a unos amigos del pueblo, uno de ellos natural de Madrid, este matrimonio nos invita a cocido madrileño y es que cada uno debe preparar aquello que es su especialidad.

Más leña, esta más pequeña.

La paella se preparó para 8 comensales aunque a la mesa éramos 6 los comensales, las dos raciones extras fueron para dos de nuestros hijos que no se encontraban presentes y es que los nenes, 25 y 28 años (apunto de cumplirlos ambos a finales de este mes), son nuestros ojitos derechos.

Principio del proceso, nivelamos la paella y encendemos el fuego.

El cocinero, Vicente, es primo hermano de mi señora y un gran cocinero, alguno ya le pudo ver la cara y reconocerle en unos fotos que colgué como aperitivo en el Facebook.

La paella (instrumento en el que se cocinará la paella y del cual adquiere el nombre) se coloca sobre un artilugio de hierro que recibe el nombre de “trébede” bajo el cual se coloca la leña que irá alimentando el fuego con el que se cocinará el plato. Se nivela con el uso de alguna moneda pequeña como las de 5 céntimos de euro o bien con algún trozo de piedra o ladrillo, algo que no se deshaga con el fuego. Con el aceite que le vamos a echar a la paella sabremos si está o no nivelada.

Pella debidamete nivelada, hemos echado el aceite de oliva virgen extra ( este es de Córdoba) y la sal haciendo un círculo para evitar que se queme la paella (este es un truco del cocinero).

Los ingredientes de la paella fueron:

Arroz, aproximadamente 850 gr.

Pollo y conejo.

Garrofó, judias verdes (bajoca), tomate, tavella

Pimentón (para darle ese color amarillento), mejor el azafrán pero está a unos precios prohibitivos. En los campos que rodean al pueblo de pueden encontrar algunas flores de azafrán que crecen silvestres pues hace muchos años parece que se cultivó esta planta por sus alrededores.

y agua.

Primero echamos la carne para sofreirla.

Hemos echado la carne en primer lugar para sofreirla y así evitar que quede cruda. En este caso la carne es de pollo y de conejo. Como se puede apreciar se trata de muslos y alitas de pollo y pierna de conejo.

Carne.

Tenemos que estar atentos con la carne para evitar que se queme, se podría retirar el trozo quemado pero no se puede evitar el mal sabor a quemado que dejaría en el plato.

Carne casi hecha.

Una vez esté la carne casi en su punto procederemos a echar la verdura.

Echamos la verdura.

Hemos echado la verdura consistente en garrofó (garrofón), judias verdes (vainas) y tavella (una variedad de alubias blancas).

Echamos el tomate.

Momento en el que hemos echado el tomate previamente preparado.

Sofrito del tomate.

El tomate en el centro antes de mezclarlo todo.

Carne y verduras.

Hemos echado el caldo y empezamos a mezclar las verduras y la carne, para ello utilizamos una cuchara de madera tal y como se puede apreciar.

Echando pimentón.

Se trata de pimentón dulce, el picante no va con este plato. Es el que da el color amarillo al arroz. Mejor sería usar azafrán pero está a unos precios prohibitivos.

Cocción.

A falta de echar el arroz vamos cocinando los productos de la paella carne y verduras fundamentalmente. Este proceso dura aproximadamente 20 minutos.

Echando el arroz.

En estos momentos el cocinero está echando el arroz en la paella. Es arroz bomba de  València.

El arroz en la paella.

Así queda el arroz en la paella antes de mezclarlo, hay quien prefiere hacerlo en forma de cruz. Sobre gustos no hay nada escrito.

Repartiendo el arroz.

En este momento se procede a repartir el arroz por toda la paella.

Echamos el romero.

El romero da un toque de sabor muy apreciado. Es romero natural recién cortado.

Romero.

De aquí hemos cortado unas ramitas de romero para la paella, se puede apreciar el corte en el centro. Hemos lavado las ramitas y luego son introducidas en la paella para ser retiradas con posterioridad, una vez han dejado su aroma en la paella.

últimos minutos.

Desde el momento en que introdujimos el arroz hasta el momento de retirar la paella del fuego habrán pasado otros 20 minutos.

En busca del socarrat.

La paella ya está hecha, ahora se deja unos minutos apoyada directamente sobre las brasas, intentamos conseguir el socarrat, ese arroz crujiente pero no quemado que queda en el fondo de la paella y que es tan apreciado por los valencianos.

Lista para comérsela.

Pocos minutos antes de empezar a comer la paella está sobre la mesa. A los valencianos nos gusta comérnosla directamente de la paella; nuestros invitados también lo hicieron. A esta paella le falta un ingrediente, los caracoles, no teníamos. El más apreciado es el caracol al que llamamos “vaquetes”, en Castilla La Mancha le llaman “serranas”, son muy apreciados y escasos de ahí que les pongamos otros caracoles más comunes pero no teníamos, bueno tener tener tenía pero estaban vivos y circulando por el jardín, no aptos para el consumo ya que habría que haberlos purgado.

La paella fue regada con vino de la Manchuela, de una bodega de Villamalea, Azua reserva de 2.008. Buen vino. También se bebió agua.

Sobró un poco.

Lo poco que sobró se lo llevamos a nuestros hijos en un taper y se lo comieron al dia siguiente. Esta paella fue cocinada y degustada el pasado domingo dia 15 de abril de 2.012, fue un dia ventoso y nublado.

 Y ahora un poco de humor.

Manual para comer en Paella

Si come de la Paella, debe saber:

La paella es como una caja de quesitos en porciones.

Los jugadores están distribuidos alrededor de la paella de forma equidistante

A cada jugador le corresponde solo el quesito que tiene delante de sus narices.

El cubierto oficial del juego es la cuchara de metal o madera.

Si el jugador quiere exprimir limón en su área, deberá tener autorización verbal de sus dos vecinos, a los que procurará no salpicar.

El juego comienza cuando el macho dominante de la manada dice “Vinga que es gela l’arròs!” (Tr.: ¡Venga, que se enfría el arroz)

Si la paella está buena, el elogio al cocinero se hará de forma intermitente cada dos cucharadas durante toda la comida.

Los tropezones que hay en cada sector son propiedad del jugador titular de ese espacio. Si algún elemento integrado en su zona no es del gusto del jugador lo depositará delicadamente en el centro de la paella para que lo disfrute otro jugador.

Las piezas de carne cuando salen de la paella no pueden volver, ni por partes, ni en los huesos.

Si alguien invade el espacio de otro jugador sin permiso, será amonestado, a la segunda oirá aquello de “eres un poc fill de puta” (Tr.: Eres un poco malandrín) y tendrá que pagar los carajillos.

Se entiende que un jugador abandona, cuando apoya la cuchara en el borde de la paella y dice “Estic fart, ja no puc més!” (Tr.: Estoy harto, no puedo más) En ese momento su zona queda franca y puede ser ocupada.

Queda terminantemente prohibido girar la paella para acceder a otro punto donde aún queda arroz.

Si la paella baila alguien deberá coger del asa para estabilizarla. El/los jugador(es) que se ocupen de este cometido recibirán elogios del resto, que se emplearán a fondo para mantener siempre llena la copa de vino del esforzado estabilizador durante toda la comida.

Cuando se toca hierro con la cuchara, en las postrimerías de juego, los valencianos se enfrentan al “Socarrat”, es un momento glorioso donde el nerviosismo cunde. El frenesí es tal, que aquello parece a una prospección petrolífera. Los que no participan en el festín deben relajarse y esperar el postre.

La partida acaba cuando los jugadores se retiran o ya no queda nada en el caldero, señal indiscutible que estaba buena o había mucha hambre.

   No hace falta aprendérselas de memoria, solo practicar.

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Acerca de jonkepa

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6 respuestas a Paella valenciana

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  3. Diego dijo:

    Te felicito José Antonio por la paella tan ilustrada, tomo nota de la receta, recuerdo cuando viajabamos desde Barcelona a Almería, han pasado 50 años, que al paso por Valencia era cosa obligada comer una paella valenciana, siempre exquisita, sobre todo la parte que pegaba al fondo de la paellera, como bien explicas.

    Un abrazo.
    Diego

    • jonkepa dijo:

      Paella Diego, paellera es la cocinera que cocina el plato que recibe el nombre de paella del recipiente en el que se cocina. La paella, como recipiente, es una sartén sin mango pero con asas, dos o más dependiendo de su tamaño.
      Y ese arroz del fondo al que aludes y que tan rico está recibe el nombre de “socarrat”.
      Saludos.

  4. María José Picazo Catalá dijo:

    Está perfectamente hecha , te lo dice una buena y experta paellera (tú lo sabes, que has comido varias en mi chalet, El Garbí) y es así mismo. La pena es que faltaron los caracoles, por lo demás auténtica.

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