Nómadas del medio rural

Aunque habitualmente todo lo que cuelgo en este blog suele ser de producción propia voy a hacer una excepción y colgar este artículo de Josechu Villamón colgado en el diario La Verdad y que relata la vida diaria de los habitantes de Golosalvo, localidad en la que me encuentro y de la que os hablaré algún día.

Dos vecinas realizando sus compras, el pasado 13 de junio, en la tienda de ultramarinos que visita la localidad todos los miércoles. :: J.G.

Si uno recorre las calles de la pequeña localidad de Golosalvo a las ocho de la mañana descubrirá que el único establecimiento en el que puede comprar algo es un bar, ya que en el pueblo desde hace muchos años no hay ni una sola tienda.

Sin embargo, eso no es un problema para los 118 vecinos del pueblo, ya que como explica el hombre más mayor de la localidad, Antonio Cabañero Villa, «aquí tenemos de todo. La tienda no la echamos de menos, porque viene mucha gente vendiendo».

Tras la visita de la cartera de Correos, a las nueve de la mañana empieza la actividad, dos panaderos visitan a diario la localidad y a lo largo de la semana también vienen al pueblo tiendas ambulantes, varios fruteros, una furgoneta que reparte bebidas, un carnicero, un pescadero o una furgoneta de congelados. «Aquí todos los días no tenemos nada más que pitos, estamos como en el ejército con las cornetas. Vienen por las mañanas los fijos y por las tardes algunos ambulantes. A los vendedores los conocemos a todos y ellos a nosotros también».

Es miércoles y como todos los miércoles también ha llegado a la localidad el dueño de una tienda de un pueblo vecino, que va por varias localidades de la zona y que vende productos de todo tipo y en una esquina encontramos al frutero José Valero Jiménez. Aunque José antes tenía una frutería tradicional, actualmente sólo vende de pueblo en pueblo. «Ahora sólo me dedico a vender por los pueblos que no tienen tiendas como éste. Yo suelo ir cada día a un pueblo. Ahora la cosa no está muy bien, pero como no hay otra cosa, tengo que aguantar».

El doctor Juan Antonio Divisón recetando a una vecina. :: JG

En su ruta semanal visita varios pueblos. «Llevo 15 ó 16 años vendiendo por los pueblos. Voy a Casas de Ves, a Balsa de Ves, Alborea, Villavaliente, El Cerro y otros pueblos más. Hay muchos pueblos que no tienen tiendas y en cada una de estas localidades va uno o dos fruteros. Son muchas pedanías y pueblos muy pequeñitos. En invierno sacamos lo justo y en verano un poco más».

Aunque uno pueda pensar lo contrario, lo cierto es que son muchas las personas que se dedican a ir vendiendo de pueblo en pueblo. «La competencia ahora es mucha. En todos los pueblos hay uno o dos vendedores diarios y a parte suelen tener un día de mercado».

Se trata de un trabajo que les obliga a estar todo el día al volante, pero con el que disfrutan. «Da gusto venir a los pueblos y darles un poco de alegría y hay mucha gente que te compra casi para que vengas, es gente mayor que te compra para que haya un servicio y no dejes de venir, porque a pesar de que en verano la población se duplica o triplica, en invierno esto se queda con 60 ó 70 habitantes. Lo que perdemos en invierno, lo ganamos en verano y compensamos un poco, porque yo en verano también tengo una huerta aquí en el Júcar y cultivo cosas, así por lo menos tengo más trabajo. Entre mi mujer y yo llevamos la huerta y en verano e invierno vamos vendiendo».

La boticaria explica a una paciente el tratamiento a seguir . :: JG

Aunque estos comerciantes son de fuera, los clientes ya los ven como vecinos del pueblo, porque los ven todas las semanas. «El trato con los clientes es muy familiar, conozco a todos los vecinos del pueblo y aquí lo que les haga falta, sino tienen un día me lo dejan a deber. Tampoco hay cola ninguna a la hora de comprar, en estos pueblos sobra tiempo».

Sanidad

Los comerciantes y los vendedores ambulantes no son las únicas personas que visitan todas las semanas Golosalvo y es que aunque sólo vengan uno o dos días a la semana el pueblo también cuenta con su médico y su botiquín.

El médico, Juan Antonio Divisón Garrote, vive en Albacete, aunque tiene su plaza en Fuentealbilla y todos los miércoles se traslada a Golosalvo. «Trabajar en un pueblo tan pequeño como Golosalvo es muy agradable porque como vienes una vez a la semana la gente está deseando que vengas, te reciben muy bien y te agradecen cualquier cosita. Con poco que hagas la gente te lo agradece mucho, para mí es muy divertido venir. Lo paso bien».

Aunque sólo hace una visita semanal, los vecinos de Golosalvo no le dan mucho trabajo, porque no son muchos y sus dolencias suelen ser crónicas. «En el pueblo en invierno creo que tengo unos 70 ú 80 pacientes, no llegan a cien. En verano viene más gente, se duplica la población, porque hay muchos vecinos del pueblo que en invierno se van con los hijos (a Valencia sobre todo), pero vuelven en verano, tres o cuatro meses. La población del pueblo es bastante mayor, la edad media está por encima de los 65 años. La población es mayor y hay muchos tratamientos crónicos».

Para que los pacientes puedan comprar sus medicamentos, Nieves Ballesteros Aparicio abre la botica dos días por semana. «Tengo farmacia en Alborea y llevo el botiquín de Golosalvo y el de Zulema. Aquí venimos miércoles y jueves. Los miércoles porque tiene consulta el médico y los jueves venimos por si falta algo o necesitan alguna cosa. Estos botiquines siempre han existido. Yo llevo dos años, pero esto siempre ha estado en funcionamiento».

José Valero vende sus productos a una de sus clientes. :: JG

Nieves también está encantada de dar servicio a los vecinos de Golosalvo. «Trabajar en estos pueblos tan pequeños es divertido, porque hay un trato muy directo con la gente, conocemos a todo el mundo y estamos muy contentos. Es algo muy familiar. La gente del pueblo nos trata muy bien, en estos pueblos somos uno más».

Administración

El tema sanitario y el comercial no son los únicos que están en manos de personas de fuera de la localidad, sino también el administrativo y es que aunque como es lógico el alcalde, José Antonio Piqueras García, si que es vecino de Golosalvo, no lo es todo el equipo del Ayuntamiento.

Mª de los Ángeles Verdejo Arroyo, es administrativo del Ayuntamiento desde 2006, aunque no es de la localidad. «Yo soy de Navas de Jorquera, me enteré que había salido una plaza e hice una oposición, me presenté aprobé y aquí estoy. Estoy muy contenta de trabajar aquí».

Pero Mª Ángeles no es la única trabajadora del consistorio que viene de fuera. «Yo soy la que está aquí en el Ayuntamiento a diario, hay un secretario que viene los martes y tenemos también una operaria de servicios múltiples, que viene todos los días, pero tiene un horario distinto al mío. Algunos días coincidimos y otros no».

El trabajo que da un pueblo de 118 habitantes, no es muy distinto al que da otro de mayor tamaño. «Los trámites más habituales que demanda la gente del pueblo, son cosas del catastro, certificados de empadronamiento, servicios sociales, subvenciones, un poco de todo. Los papeles que me llegan en el trabajo son los mismos que en un pueblo grande. Aquí lo que hay bastante menos que en otros pueblos, es atención al público».

Eso sí, cuando hay algún problema el alcalde es fácil de localizar. «El alcalde siempre está disponible, porque trabaja en el pueblo y en cuanto lo llamas está. Esa es una de las ventajas de los pueblos pequeños. Aquí se trabaja estupendamente, estamos como en familia».

Mª Ángeles también es de las que asegura que en Golosalvo hay de todo. «En el pueblo también hay oficina de consumo, es un pueblo pequeño, pero tiene de todo menos colegio. Los niños del pueblo van a Mahora o a Cenizate, pero tampoco hay muchos».

LOS VECINOS

118

es el número de vecinos con los que actualmente cuenta la localidad de Golosalvo.

90

es aproximadamente el número de personas que duerme en el pueblo en otoño e invierno.

LAS VISITAS

Lunes. Pan, pescado, bebida y fruta.
Martes. Carne, fruta y pan.
Miércoles. Tienda de ultramarinos, fruta, el médico y la boticaria.
Jueves. Pan y fruta.
Viernes. Bebidas, frutero, congelados y pan.
Sábado. Carne fresca y pan.

LAS OPINIONES

Estrella Cebrián Vecina
«Aquí en Golosalvo hay de todo, pero a veces nos falta lo más importante, que es el médico o la farmacia, que sólo vienen uno o dos días»
Rosa Fernández Vecina
«Vivir en Golosalvo significa tener una vida maravillosa, tenemos de todo, hasta viene el tapicero»

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Acerca de jonkepa

I am seaman (Master).
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2 respuestas a Nómadas del medio rural

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